Se le cayó un diente de un golpe: los primeros 30 minutos
De todas las urgencias dentales, esta es la única donde el pronóstico se mide en minutos. Lo que se haga antes de llegar a una consulta pesa más que la rapidez con que se llegue. Y lo que casi todo el mundo hace por instinto es exactamente lo contrario de lo correcto.
Lo primero: ¿es de leche o permanente?
La respuesta cambia todo.
Un diente de leche NO se reimplanta. Volver a colocarlo puede dañar el germen del permanente que está formándose debajo. Se controla el sangrado con presión y se consulta igualmente para descartar daño en el hueso, pero no se intenta reponer.
Un diente permanente sí, y con urgencia. En niños, la referencia práctica es la edad: los incisivos permanentes salen alrededor de los seis o siete años.
Los tres errores instintivos
Ante un diente en la mano, la reacción natural es limpiarlo bien. Es justo lo que arruina el pronóstico.
- Frotarlo o cepillarlo. La raíz está cubierta de células del ligamento periodontal, que son las que permiten que el diente se vuelva a fijar. Frotar las destruye. Si está sucio, se enjuaga unos segundos bajo suero o leche, sin frotar.
- Sujetarlo por la raíz. Siempre por la corona, la parte que se ve al sonreír.
- Guardarlo en agua o en un pañuelo. El agua destruye las células por diferencia de concentración, y en seco se deshidratan en minutos. Ambas cosas reducen drásticamente la probabilidad de éxito.
Qué hacer, en orden
- Recoge el diente por la corona.
- Si está sucio, enjuágalo unos segundos con suero fisiológico, leche o incluso saliva. Nunca frotes.
- Si puedes, colócalo de nuevo en su hueco, en la posición correcta, y muerde una gasa limpia para mantenerlo. Esta es, con diferencia, la mejor opción: el medio ideal para una raíz es su propio alvéolo.
- Si no es posible —el niño no colabora, hay mucho sangrado, no encaja—, transpórtalo en leche. Si no hay, en suero fisiológico. Si no hay ninguno, en la propia saliva, dentro de la boca entre la mejilla y la encía si la persona es lo bastante mayor para no tragarlo.
- Busca atención de inmediato.
La leche funciona sorprendentemente bien porque su concentración y su pH se parecen a los del medio natural de esas células. Es la solución doméstica más disponible y la más eficaz.
El reloj
El pronóstico cae de forma marcada pasados los primeros treinta a sesenta minutos con el diente fuera. Dentro de esa ventana, y con el diente bien conservado, las probabilidades son razonables.
Por eso conviene invertir el orden mental habitual: no es «correr al dentista con el diente en la mano», es «reponerlo o meterlo en leche, y entonces ir». Treinta segundos dedicados a hacerlo bien valen más que diez minutos ganados en el trayecto.
Si el diente no aparece, conviene mencionarlo: a veces se ha introducido en el hueso o en el labio, y eso se comprueba con una radiografía.
Después
Un diente reimplantado necesita ferulización durante unas semanas y seguimiento. Con frecuencia requiere después una endodoncia, porque el paquete nervioso se secciona con el golpe aunque el ligamento se recupere.
El control se prolonga meses: la complicación tardía más frecuente es la reabsorción de la raíz, que solo se detecta con radiografías de seguimiento. Que el diente esté firme al mes no significa que el caso esté cerrado.
Seguir leyendo
La guía de urgencias dentales cubre el resto de situaciones —absceso, fractura, alveolitis— y cómo distinguir lo que necesita atención en horas de lo que corresponde a emergencia hospitalaria. Si el diente reimplantado acaba necesitando tratamiento del nervio, la guía de endodoncia explica el procedimiento. Y en golpes infantiles, la odontopediatría detalla por qué un diente de leche no debe reponerse.