Después de una extracción: las primeras 72 horas
La mayoría de complicaciones tras una extracción no vienen de la cirugía sino de lo que pasa después, y casi todas son evitables. Esto es lo que ocurre hora a hora, qué es normal y qué obliga a volver.
El coágulo lo es todo
Tras la extracción se forma un coágulo en el alvéolo. Ese coágulo no es un residuo: es el andamio sobre el que cicatriza el hueso. Protegerlo durante las primeras 24 horas es prácticamente todo el postoperatorio.
Perderlo produce una alveolitis: un dolor intenso que aparece al segundo o tercer día, que no cede bien con analgesia y que requiere limpieza y curación en consulta. Es la complicación más frecuente y la más evitable.
Lo que desaloja el coágulo, por orden de importancia: fumar —la succión y el calor, además de reducir el riego—, enjuagarse con fuerza, escupir y beber con pajilla. Las primeras 24 horas, ninguna de las cuatro.
La inflamación llega al segundo día, no al primero
Este dato ahorra muchos sustos. La inflamación alcanza su máximo entre las 48 y las 72 horas y luego cede. Que el segundo día se vea peor que el primero es lo esperable, no una señal de que algo va mal.
El frío local ayuda las primeras 24 horas, en intervalos de unos veinte minutos. A partir de ahí resulta más útil el calor suave, que favorece la reabsorción.
Dormir con la cabeza algo elevada la primera noche reduce tanto la inflamación como el sangrado.
Sangrado: qué es normal
Un rezumado rosado durante las primeras horas es normal y puede teñir mucha saliva sin ser mucha sangre. Lo que no es normal es el sangrado franco que no cede.
La maniobra correcta: gasa limpia doblada sobre la zona y presión firme y continua durante veinte minutos, sin levantarla a comprobar. Levantarla cada dos minutos es el error que impide que el coágulo se forme. Si tras dos intentos completos sigue sangrando, hay que buscar atención.
Comer, higienizar, medicarse
Dieta blanda y fría los primeros días, masticando por el lado contrario. Nada muy caliente las primeras 24 horas, porque favorece el sangrado.
La higiene se reanuda al día siguiente, con cuidado en la zona pero sin abandonarla: una boca sucia no cicatriza mejor. A partir de las 24 horas, enjuagues suaves con agua tibia y sal ayudan, sin hacer buches enérgicos.
Sobre el antibiótico: no siempre hace falta. Se indica cuando había infección previa, en cirugías largas o con injertos, y en pacientes con determinadas condiciones. En una extracción simple sin infección, tomarlo no reduce las complicaciones. Si te lo pautan, completar la pauta es obligatorio aunque el dolor desaparezca al segundo día.
Cuándo volver antes de la revisión
Motivos para no esperar a la cita de control:
- Dolor que aumenta a partir del tercer día en lugar de disminuir. Es el patrón típico de la alveolitis.
- Fiebre.
- Sangrado que no cede tras dos intentos de presión sostenida.
- Dificultad creciente para abrir la boca.
- Adormecimiento del labio o la lengua que persiste más allá del efecto de la anestesia.
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La guía de cirugía oral y maxilofacial explica cuándo una muela del juicio debe extraerse y cuándo no —no todas hay que sacarlas—, y qué riesgo específico implica su proximidad al nervio dentario. Si el hueco corresponde a una pieza que habrá que reponer, conviene leer antes sobre implantes dentales, porque el momento de la extracción condiciona cuánto hueso quedará disponible. Y si el dolor aparece al tercer día con ese patrón característico, la guía de urgencias dentales describe la alveolitis y su manejo.